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domingo, septiembre 04, 2011

Baylene's Lesson




Plio:- ¿Aladar? Regresemos
Aladar:- ¿Para qué? Entiendan... no vamos a sobrevivir
Baylene:- Oh pero claro que si! llegamos hasta aquí ¿o no? ¿Desechas tu suerte y te dejas vencer simplemente? Que pena! Que pena y qué vergüenza! Lo peor de todo fue hacerle creer a una vieja como yo que era necesaria, que tenía un propósito ¿Y sabes qué? Tenías razón Y voy a creerlo siempre Y no pienso morir en este lugar!


Y dicho esto la gentil brachiosaurus se paró sobres sus patas traseras y comenzó a empujar con sus fuertes patas delanteras la enorme pared de piedra que bloqueaba el paso hacia su hogar. Entonces el resto de sus amigos empezaron a empujar también y en breve el camino estuvo despejado, revelándoles un hermoso valle lleno de vida.

Una lección muy grande la que nos da Baylene quien hasta ese punto de la película se había mantenido reservada. Cuando nuestro héroe Aladar, se daba por vencido, es ella quien sale a quite para inyectarle coraje y valor.

Pero lo más grandioso de la lección que nos da Baylene es expresar eso que verdaderamente necesitan nuestros mayores de nosotros. Sentirse respestados, queridos y útiles... necesarios.

En nuestra sociedad los adultos mayores son los personajes más olvidados del panorama. Al llegar a cierta edad las personas son incluso arrojadas de sus lugares de trabajo con una módica pensión cuando en su mayoría aún se sienten aptos para seguir trabajando. Esto los relega a un papel de espectadores en el panorama de la vida y los hace sentir inútiles. Se les considera torpes o lentos y se evita asignarles tareas incluso en sus propios hogares donde sus familias los relegan a un sillón en el rincón de la sala.

La actitud que debemos tomar como jóvenes frente a nuestros adultos mayores es esa que toma Aladar para con sus amigas mayores. Cuidarles, apoyarles, ser pacientes con ellos pues ellos ya no son tan fuertes como nosotros. Escucharles con respeto y admiración pues independientemente de su condición ellos han vivido más que nosotros. Y en medida de lo posible debemos permitirles hacer sus cosas y hasta ayudarnos con las nuestras, pues ello les hace sentir activos y útiles y les aporta motivación. Hacerles saber que son importantes, que se les quiere por quienes son tengan la edad que tengan y que se reconoce todo eso (que es demasiado) que aún nos pueden brindar.



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